CONFLICTOS LIMÍTROFES DE NORTEAMÉRICA

 México y Estados Unidos 

 

Las primeras intervenciones de los Estados Unidos en los territorios independientes de México, se iniciaron en el año 1846. Ambos países compartían disputas por las zonas limítrofes que separaban sus territorios.

En 1845, se dio la anexión de la República de Texas a los Estados Unidos, lo que permitió a esta potencia buscar su expansión hacia la América central. Desde inicios de siglo, el gobierno norteamericano había pedido permiso a la Corona española para poder acceder a las tierras de la Nueva España, a cambio de ofrecer su lealtad. México logró su independencia en 1821 y, en 1822, Estados Unidos la reconoce. 

En buenas relaciones acordaron un tratado de amistad, comercio y de límites territoriales. El gobierno de los Estados Unidos ofreció cinco millones de dólares por la compra del estado de Texas, pero México se negó. 

La guerra entre ambas naciones fue declarada el 13 de mayo de 1846. Sin embargo, México no estaba preparado para la misma, porque tenía un ejército débil y baja economía. Se libraron batallas en Tabasco, Angostura y Veracruz, que culminaron en la derrota de México y la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1847, que cedía más de la mitad del territorio de México (Texas, Colorado, Nuevo México, California, Nevada y Utah) a los Estados Unidos, y la frontera se estableció en el río Bravo.

Guerra hispano-cubano -norteamericana

Este fue un conflicto territorial que se dio entre las potencias de Estados Unidos y España, que disputaban el control del territorio de Cuba en 1899. Se efectuó luego de la independencia de la nación cubana del dominio del Imperio español con la ayuda estadounidense sucedida en 1895. 

Las naciones europeas estaban en pleno auge imperialista y buscaban consolidar su control sobre varias colonias de Asia y África, que fueron repartidas entre dichas potencias. Esta nueva colonización buscaba pequeños territorios coloniales que tuvieran abundantes materias primas y fueran presas fáciles de derrotar. Sin embargo, los Estados Unidos no se incluyó en dicho reparto, a pesar de haberse propuesto la expansión de sus territorios y por eso se plantearon el dominio de las tierras del mar Caribe. Allí existían codiciadas colonias hispánicas como Puerto Rico y Cuba. Estos pequeños territorios eran considerados zonas militares estratégicas que podrían ser de gran importancia en futuras guerras entre los grandes Imperios. La situación interna de Cuba era difícil porque su economía y política atravesaban serias crisis. La intervención española limitaba el ascenso de la burguesía agroexportadora (de materias primas como la caña de azúcar). Cuba tenía su principal centro de comercio en La Habana, cuyo éxito comercial era comparable al comercio de Barcelona en España, que en los últimos años había monopolizado el mercado. Por estas razones y por el creciente nacionalismo cubano, se avecinaban evidentes revueltas que buscaban la independencia y que serían la continuación de la Guerra de los Diez Años, efectuada desde 1868 hasta 1878. 

En 1893, se crea el Partido Revolucionario Cubano, por parte de José Martí, que organizaría a la población para la guerra por la independencia que se dio en 1895.



 

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